La
Huasteca o Tenek es una cultura descendiente
de la Maya que se distribuye en la zona del
Norte de Veracruz desde la sierra de Otontepec,
cruza por Tantoyuca y continúa por el noreste
del estado de San Luis Potosí. Los
especialistas indican que desde hace 3,500
años, la Costa del Golfo estuvo habitada por
esta civilización.
La huasteca tenía una basta cultura en cuanto
a astronomía, matemáticas, poesía, teatro,
danza, escultura, pintura, gastronomía,
medicina herbolaria y agronomía. Además
conocieron un sistema de escritura que les
permitió llevar libros de las labores
administrativas y rituales; conocieron también
un sistema de numeración y tuvieron un
calendario
lunar de 260 días y un preciso sistema de
reloj solar. Por su filosofía de vida estaban
ligados completamente al cosmos y a la
naturaleza. Ellos creían que los seres
humanos, la naturaleza y el cosmos eran un
solo ser, por lo tanto se influenciaban todos
estos elementos y el mas mínimo cambio en uno
afectaba al otro. La muerte como la conocemos
ahora no existía, para ellos la muerte era un
cambio de estado espiritual hacia una
existencia mejor. Los “sacrificios humanos”
por tradición eran un acto de magnificencia,
que ningún guerrero hubiera podido rechazar,
por que inmolarse por sus dioses era un
privilegio que según sus creencias los
llevaría a un mundo mejor. Sus dioses eran los
planetas y los 4 elementos de la naturaleza:
la madre tierra, el viento, el fuego y el
agua. Dhipak, joven alma del
maíz, era otra
deidad importante, por que el maíz era la base
de su alimentación.
También veneraban al dios de la sabiduría
Quetzalcoátl como la mayoría de las
civilizaciones de mesoamérica. El Dios
Quetzalcoatl no era ni blanco, ni europeo, ni
barbado, ni vikingo, ni Santo Tomas, como
decían los Frailes. Quetzalcoatl era una
deidad Indígena que creían venia de las
estrellas y ellos relacionaban con Venus, que
se puede observar como si fuera una estrella
durante ocho meses al año, y desaparece otros
tres meses; una profecía indicaba que esta
estrella y los dos solsticios indicarían que
Quetzalcóatl vendría a traer fertilidad y
cosecha. Esta deidad sería la pieza clave de la conquista del Nuevo
Continente.
Estas son esculturas huastecas de
las diferentes zonas Tenek del país que
actualmente están en exhibiciones en diferentes partes del mundo. Las
figuras masculinas siempre llevaban una lanza de madera y las mujeres se
les identifica por tener sus dos manos en el vientre.
Sus casas eran de formas simétricas, rectangulares o redondas, de piedra
labrada y techos de palma, solo tenían una área de dormir y una área de
cocinar, Ellos usaban
hornos de barro y los siguen usando hasta nuestro días.
Junto a la casa
hacían una choza muy pequeña que era el baño, solo era un banco con un
agujeró redondo colocado sobre un pozo muy profundo. Para su aseo
usaban el
"temazcal"
que era una estructura de barro en la cuál se introducían
piedras de rió previamente calentadas al rojo vivo, sobre ellas se vertía
una infusión de plantas medicinales para producir vapor. El vapor era
manejado, dirigido y aprovechado gracias a la utilización de un ramo
frondoso de hierbas frescas. Actualmente se sabe que el Temazcal aparte de
su uso principal que era el de la higiene corporal, actuaba depurando las
vías respiratorias y el aparato digestivo y tonificando el sistema nervioso,
a través del calor del vapor y las propiedades curativas de las distintas
plantas medicinales que en él se utilizaban, también fue usado como técnica
de relajamiento. Los huastecos también tenían grandes edificios donde
veneraban a sus dioses, el mejor ejemplo ahora es el templo de Castillo de Teayo a 45 minutos de Cerro Azul, Ver. También tenían grandes mercados donde
negociaban sus mercancías. En los procesos de la vida diaria se dejaban
influenciar por aspectos subjetivos como los sueños, los comportamientos de
algunos animales, el viento, los eclipses, las sequías, etc. Todo esto
podría ser identificado por determinadas señales divinas, influyendo en su
forma de actuar.
Los huastecos
usaban prendas muy llamativas, y elaborados accesorios de
coloridas piedras preciosas, plumas de aves exóticas, piercings
en muchas partes del cuerpo, grandes tatuajes, también algunos
limaban los dientes para tener un aspecto felino. La prenda
tradicional es el quechquemitl, que es una especie de mantilla
triangular con bordados de cruces simbolizando los puntos
cardinales, árboles de la vida, animales y flores, donde cada
dibujo tiene un significado concreto referente a la vida de la
mujer que lo porta, por ejemplo su estado civil, numero de
hijos, etc. El tocado o petob es un arreglo de cabello trenzado
en círculo alrededor de la cabeza de las mujeres con estambre de
colores. Los europeos al ver tan elaborados peinados creían que
eran resultado de teñir sus largos, lacios y negros cabellos.
Los huastecos acostumbraban muchas danzas durante sus fiestas;
una de ellas era la de los Malinches, dedicada a Pulic
Paylomlamb -el sol-
y
Pulic Mimbab -la tierra-, por los beneficios recibidos durante
las cosechas. Existían en toda esta zona pozos de chapapote, que
era usado por los indígenas como ungüento en curaciones, como
sellador de canoas, impermeabilizante, como pintura, como
pegamento, como chicle para higiene dental, como combustible en
sus cocinas y hogueras. Existía una leyenda en toda mesoamérica
que decía que Quetzalcoatl, Dios de la sabiduría, bajaría del
cielo en una "nave" a la tierra, pero antes habría 8 señales que
serían el aviso de su llegada, entre estas señales estaba una
columna de fuego en el cielo nocturno, y un cometa durante el
día. Justo el día que se esperaba su llegada, coincidió con la
llegada de los españoles al golfo de México en sus carabelas.
Los conquistadores traían Caballos, animales que aquí no
existían, y jinete y caballo para los ojos de los indígenas eran
un solo ser de metal que disparaba fuego. Dijeron que venían a
traer al Dios verdadero y los templos e imágenes de los dioses
indígenas fueron derribados por los conquistadores y sustituidas
por imágenes cristianas, iniciando
así
el saqueo y exterminio de los imperios indígenas en todas las
zonas. Los conquistadores, cegados por sus férreo fanatismo
religioso de la Edad Media no pudieron comprender a una
civilización que entre otras cosas confiaba sus actividades en
dioses de barro. Fieles, nobles y trabajadores se convirtieron
en blanco fácil de estos esclavizadores.Los evangelizadores
españoles sobre cada templo construían una iglesia católica, el
mejor testigo en esta zona de México es “
La
Iglesia de Santiago Apóstol" a solo veinte minutos de
recorrido desde Cerro Azul, en la comunidad de Temapache, donde
se encuentra esta extraordinaria joya colonial con un estilo
único en su tipo, que fue edificada para los monjes
franciscanos. En relación a la Iglesia de Temapache existen
muchos mitos y leyendas, uno de los que se puede comprobar como
verídico es el hecho de que allí oficiaban misa el padre
Francisco Palou y su amigo el Beato Junípero Serra (1713-1784)
quien fue un fraile español que defendió a los indígenas de los
maltratos de los otros conquistadores, fue Doctor en Filosofía y
Teología, Evangelizador y fundador de varias misiones. Después
se irían ambos a seguir evangelizando en la Alta California. (El
mismo Juan Pablo II beatificó solemnemente a Fray Junípero el 25
de septiembre de 1988).
Por su ubicación geográfica, los grupos de la
Huasteca fueron los más afectados en los primeros años después
de la Conquista. De 1523 a 1532 fueron sujetos de esclavitud
para abastecer la mano de obra de las nuevas edificaciones
coloniales. Todo el territorio pasó entonces a ser propiedad de
la Corona Española. Una vez tomadas las tierras venia la repartición
de las mismas. La autoridad máxima de la Nueva España era el
Virrey, el primer Virrey en la Nueva España fue el español
Antonio López de Mendoza, poder entregado por el Rey de España
Carlos V con particular instrucción para repartir tierras entre
los conquistadores, así que fue el encargado de administrar y
gobernar, como representante del rey, en la Nueva España, fue la
autoridad más alta de la colonia, aunque su poder no incluía
asuntos militares, ya que estos correspondían al Capitán General
(ejercido en un principio por Hernán Cortés). Después en rango
le seguía el "Regidor" quien ayudaba con la función de repartir
tierras a los "Encomendadores", todo mediante
un documento que
legalizaba la expedición de conquista y colonización llamado
Capitulación. Dentro del corregimiento se les daba las tierras a
los llamados "encomendadores", condicionados a tener a su cargo
cierto numero de indígenas para evangelizar, los encomendadores
los bautizaban con nuevos nombres cristianos, convirtiéndolos en
Vasallos del Rey de España, obligándolos a pagar tributos, se
trataba de cambiar la mentalidad guerrera de
los indígenas, volviéndolos mas pacíficos a fin de que aceptaran
la dominación y sobretodo se olvidaran de sus dioses y
tradiciones, adoptaran la fe cristiana y sirvieran como mano de
obra. Además del tributo que los indígenas pagaban tenían que
trabajar las tierras del encomendador, ya que este a su vez
tenia que tributar al corregidor conforme la cantidad de
indígenas que le habían asignado. Así se iniciaron las primeras
haciendas coloniales en el siglo XVI.
Las haciendas importantes de esta zona del norte de
Veracruz estaban en
Tuxpan, Temapache, Juan Felipe, San Marcos, Tamiahua y Chontla.
Se dedicaban a la agricultura y a la
ganadería. Los dueños legales eran españoles,
por ejemplo Juan Felipe era parte de la
hacienda de Uluapa, que pertenecía a “Doña
Maria Teresa de Estrada y Galindo”, quien era
hermana
de “Francisco Ángel de Estrada y Galindo”
quien tuvo 2 hijas naturales con Bernarda de
Abendaño (Maria Teresa y Luisa Francisca), Su
otro hermano era el cura “Diego de Estrada y
Galindo”, quien en 1710 recibe el titulo de
“Marques de Uluapa y Vizconde de Estrada”, por
ser cura no tuvo hijos, pero era el brazo
fuerte de la familia, a sus sobrinos los
cuidaba y trataba como hijos, principalmente a
“Maria Luisa de Acevedo Estrada y Galindo”, el
cura terminaría viviendo y muriendo en
Guadalajara, pero a su sobrina Maria Luisa le
heredo su titulo nobiliario y la hacienda, con
el tiempo ella se casó con “Alejandro Acevedo
de Estrada Cosío y Guerra”, tienen un hijo de
nombre “Manuel Alejandro”, quien seria
considerado el ultimo Marques de Uluapa.
Manuel Alejandro quien era un militar de alto
rango, aparte de heredar el titulo nobiliario
de su madre, también heredo las haciendas en
todo Veracruz, la hacienda principal, ósea la
hacienda Uluapa estaba cerca de Cosamaloapan,
Veracruz y hasta Juan Felipe llegaban sus
dominios. Manuel Alejandro se casó con Maria
Josefa Rodríguez de Velazco y Osorio, pero
ella murió muy joven. Quizás ellos nunca
vivieron en la hacienda Juan Felipe o quizás
no por mucho tiempo, pero se mencionan aquí
solo por ser los primeros dueños.
La población indígenas
sufrió una disminución notable debido a las epidemias causadas
por las enfermedades traídas por los conquistadores y a la
deportación de grandes contingentes de indios como esclavos a
las Antillas a cambio de ganado. "La ganadería extensiva" que
implica dejar a las reses vivir libremente dentro de los montes
con una inversión mínima era la actividad más adecuada a las
condiciones locales. Las haciendas entonces eran un conjunto de
grandes praderas, donde el ganado estaba de modo semi salvaje o granjas de gran
extensión dedicadas a la ganadería donde también se cultivaban
diferente especies para su propio consumo. Fray Bernardino de
Sahagún escribió: "Los mestizos de la Huastecas, extrañamente
solo se agreden física y verbalmente entre ellos, pero son muy
serviciales y nobles con los extranjeros. Por eso los
consideramos buenos peones por que lógicamente nunca llegaran a
ser buenos terratenientes, por ser un grupo desintegrado que
nunca se apoyan mutuamente como lo hacen los de otras regiones".
Las rebeliones campesinas que se dieron en la
Huasteca, se iniciaron generalmente como protesta contra el
intento de despojar tierras comunales con el proceso de
parcelación y la obligación de pagar impuestos excesivos por
esas mismas tierras. Los hacendados se vieron obligados a vender
partes de sus enormes terrenos, se dio un proceso paulatino de
compra de fracciones de haciendas que fue el resultado de la ley
que decretó la privatización de las tierras comunales y su
nacionalización en el caso que sus dueños no tuvieran un titulo
de propiedad reconocido oficialmente. Esta situación llevó a que
muchas haciendas se repartieran en “acciones” y formalmente
pasaron a ser “condueñazgos”. Cerro Azul, Ver. tuvo a sus cinco
primeros dueños mexicanos el día 9 de abril de 1861: Antonio
Pulido, Antonio Maranto, Ignacio Flores, Antonio Hernández y
Apolonio Jácome.
El día de hoy los indígenas huastecos, modernizaron
su forma de vestir, aunque tímidamente siguen
conservando gran cantidad de tradiciones, la
gastronomía aun la basan en maíz, tomate, chile y
frijoles. En caso de enfermedades y otros males
atribuidos a fuerzas sobrenaturales, como perder la
sombra, mal de ojo, susto, envidia, malos aires o a
enfriamientos, hoy en día acuden a los curanderos,
quienes diagnostican el mal a través de hierbas.
Acuden a la medicina institucional sólo en caso de
gravedad; no acuden a las instituciones de salud por
desconfianza, por sus altos costos o por que no
cuentan con el servicio. Para sus danzas ya no
adornan sus trajes típicos con piedras preciosas
como sus ancestros, pero lo hacen con joyas de
fantasía o con pequeños espejos
para
recordarnos que los conquistadores timaban a sus
ancestros cambiándoles sus tesoros por espejitos,
vidrios y joyas de fantasía. La principal materia
prima con la cual elaboran sus artesanías los Tenek
son la palma real y el barro. Como esta prohibido
por la iglesia adorar a su dioses, ellos se las
ingenian para meter de manera camuflagiada u ocultos
estas ancestrales deidades a las iglesias. En los
lugares donde se exhiben los monolitos, muchas veces
les dejan ofrendas y veladoras. El traje típico de
la Jarocha o veracruzana es una clara, mezcla de los
trajes típicos de España y los trajes de las
indígenas huastecas. Este traje mestizo consiste en
una falda blanca ancha y oleada, con incrustaciones
de encaje valenciano, una mantilla y un mandil
pequeño, de terciopelo negro con flores bordadas. Es
acompañando
por una peineta de carey, abanico de encaje, y
zapatos blancos de tacón, así como de un ramillete
de flores naturales que indican su estado civil; si
es soltera va de lado izquierdo, si es casada del
lado derecho. El traje de las huastecas es diseño de
Ramón Valdiosera, fue inspirado en la unión de las 4
Huastecas. La blusa de tela lisa, sin mangas en
blanco. En la mujer, falda plisada y amplia, con un
olán que llega hasta media pantorrilla, sobre la
blusa una prenda llamada quechquemitl tomados ambos
del vestuario indígena de la Huasteca. El mandil y
los aditamentos que acompañan al vestido como el
abanico, la peineta y los collares, de la jarocha de
Veracruz. Los flecos que penden del quechquemitl
fueron tomados de la cuera tamaulipeca. El traje es
confeccionado en organza, gasa y organdí, presentado
en color blanco; y el mandil es con estambres en
colores vivos. El traje masculino es una guayabera
con cuatro hileras de alforzas en la parte
posterior, cuatro bolsas, cuello tipo ranchero, con
un pañuelo rojo y un paliacate anudado al cuello,
pantalón blanco, sombrero de cuatro piedras y
botines blancos.
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Huasteco
Los 20`s en Cerro Azul
Rosa Blanca (fragmento)
Rosa Blanca (Trailer)
Plaza en la Curva
1/1 Debate en
los 50s sobre Pemex
1/2 Debate en
los 50s sobre Pemex
Festival de Amátlan
A principios de 1900 llegaron a la huasteca los
exploradores americanos en busca de Petróleo, el
cabecilla era Edward Lawrence Doheny. Un intrépido
aventurero de 44 años sin estudios escolares pero
con mucha suerte
que
había encontrado algo de Petróleo en el centro de
Los Ángeles, California, en esa época El Ing. Albert
Alonso Robinson presidente de los ferrocarriles
Santa Fe le comento a Doheny que por su línea de
vías entre San Luis Potosí y Tampico había grandes
chapopoteras, que burbujeaban y de ellas emanaba un
olor muy fuerte. Los campesinos cercaban estas
chapopoteras para evitar que las vacas cayeran en
ellas. Doheny vino a México y cuando vio los
prometedores brotes con sus propios ojos, se regreso
a Los Ángeles a buscar el capital necesario y a
idear los métodos de perforación que podrían usarse
en la aventura. Pidió ayuda para ser patrocinado por
un grupo de inversionistas y con la ayuda económica
de su amigo presidente de la empresa ferrocarrilera,
formó La Mexican Petroleum Company. México estaba
bajo el mandato de Porfirio Díaz, quien había puesto
en marcha la Ley del Petróleo que otorgaba a los
inversionistas extranjeros y compañías petroleras
extranjeras importantes concesiones y amplias
franquicias con ventajosas condiciones fiscales.
Entre
las
compañías que llegaron a la Huasteca, las más
importantes eran la “Mexican Petroleum Company", su
subsidiaria la “Huasteca Petroleum Co. de Doheny, y
“El Aguila”, propiedad del británico Weetman
Dikinson Pearson, asociado con algunos parientes
cercanos del Presidente Díaz. La industria petrolera
propiamente dicha, empezó para Doheny en 1904, con
el brote del pozo de La Pez cerca de Ebano, en el
Estado de San Luis Potosí, que dio 1,500 barriles
diarios y con esta se sostuvo durante cinco años. En
esa época aparece el norteamericano William H. Green,
quien entra a trabajar como bodeguero a la compañía,
pero pronto se convirtió en gerente general de la
Huasteca en Tampico y pronto tendría a su cargo los
campos de petróleo y refinerías de la Huasteca.
Mr.Green hablaba con un chocante acento gringo el
español, lo aprendió en filipinas donde había
servido en el ejército norteamericano. Era un hombre
muy alto y robusto con cara de maldito, por su falta
de escrúpulos y por su falta de vergüenza pronto
Mr.Doheny lo convirtió en su brazo derecho y en poco
tiempo
era el encargado de trámites para adueñarse de las
haciendas, tenía bajo sus ordenes a un grupo de
mercenarios mexicanos encabezados por Manuel Peláez
Gorrochotegui, el temido grupo era conocido como
"Las guardias Blancas", el uniforme era camisa
blanca de seda y un guante blanco, Los caminos eran
constantemente vigilados por las guardias blancas de
Peláez sin cuya autorización nadie podía transitar
por ellas, también filtraban el correo de la
población y decidían que cartas entraban o salían y
cuales serian desaparecidas. El financiamiento de
las operaciones de este grupo provenía de las
compañías petroleras extranjeras (se le pagaban
millones de dólares al mes), a quienes Peláez
garantizaba la paz de la producción petrolera de sus
compañías en la zona. Atacando poblaciones, buscando
mas tierras para negociarlas y sembrando terror
entre la gente que apoyaba al nuevo régimen, se
encargó también de callar a los obreros subversivos
de las empresas petroleras y a los campesinos
despojados por ellas de sus tierras. Todos de los
que componían las tropas de Peláez fueron atraídos
por los salarios que se les ofrecía, pues eran cinco
veces más alto que los que las haciendas pagaban.
El dominio exclusivo de Peláez en la región se
manifestó cuando llegó a imponer a las compañías
petroleras contribuciones de guerra y préstamos
forzosos, por lo que ellas empezaron a quejarse ante
el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Cuando los norteamericanos de las otras compañías
acudieron al representante del presidente de México
en turno, la respuesta oficial confirió todos los
privilegios a Peláez pues reconoció la incapacidad
del gobierno en controlar la región petrolera y dejó
dicho que las compañías quedaban en libertad de
entenderse con Manuel Peláez que era el único que
tenia el poder de controlar la zona. Peláez fue por
tanto, un servidor de los norteamericanos; pero
también es verdad que para servir mejor a sus
patrones, necesitaba ejercer control sobre los otros
dos sectores: los rancheros y los obreros. Este
control lo lograba al presentarse como amigo
“defensor de los oprimidos” y como negociador entre
las compañías y los pequeños propietarios por el
precio de las tierras, por eso algunas personas lo
recuerdan como un temido bandolero y otros como un
buen amigo que los ayudaba. Mr. Green que podía
engañar con descarada facilidad, cuando sabia que
una familia tenia un terreno que podría tener valor,
se presentaba con ellos, les daba regalitos, los
invitaba a las lujosas fiesta del Campo Americano en
Cerro Azul, se ganaba su confianza, entonces les
sacaba información, les sacaba los papales y si no
se ponían listos les dejaba sin nada. En esa época,
se adquirieron o se arrendaron grandes porciones de
tierras en la región, valiéndose para ello de todas
las mañas. La firma de los contratos de venta se
obtenía, a menudo, mediante turbios manejos,
sintetizándolos en la frase originaria del despojo
de la hacienda de Cerro Azul: “o me vendes o le
compro a tu viuda” Los dueños de Cerro Azul eran
Antonio Pulido, Antonio Maranto, Ignacio Flores,
Antonio Hernández y Apolonio Jácome. después de las
investigaciones que habían hecho los
geólogos
de esa compañía, Doheny especialmente trataba de
adquirir esa propiedad "costara lo que costara", en
dinero o en vidas. La hacienda de Cerro Azul,
perteneciente a esos cinco condueños, era imposible
obtenerla en totalidad, porque uno de aquellos cinco
condueños había fallecido y éste no había dejado
herencia: se trata del señor Antonio Hernández.
Quedaban cuatro personas propietarias de la hacienda
de Cerro Azul; había, pues, que entendérselas con
ellos, y la parte que no estaba representada,
pertenecía al Fisco del Estado de Veracruz.
Cuentan las crónicas
y cuentan las gentes viejas que Eufrosina, la hija
del señor Flores que era un prospero hacendado,
había contraído matrimonio bajo la bendición de su
padre con un noble trabajador llamado Hilario
Jacinto que era a su vez hijo de unos peones de esa
hacienda y por lo tanto lo conocían desde niño por
que en esa hacienda había nacido, tenían un feliz
matrimonio y su suegro antes de morir lo dejo a
cargo de su hacienda. Hilario Jacinto, había ido a
Texas invitado por uno de estos listillos de las
compañías para ganarse su confianza intentando
lavarle el cerebro para hacerlo vender sus tierras,
pero en vez de esto pudo observar cuál era el
desarrollo de la industria petrolera que en aquellos
momentos estaba tomando incremento en todo
el
mundo y muy especialmente en los Estados Unidos,
Hilario Jacinto pudo comprender que el predio que él
tenía, del que era dueña su esposa, la señora
Eufrosina, valía una millonada, y cuando a Hilario
Jacinto se le pidió el precio por la hacienda de
Cerro Azul, ya sabía lo que podía valer aquella
hacienda, asi que pidió cinco millones de dólares.
Era una cantidad enorme y naturalmente Mr. Doheny y
Mr. Green tendrían la necesidad de buscar los medios
para que esa hacienda pudiera pasar a la propiedad
de la Huasteca sin tener que pagar esos cinco
millones de dólares. Ya no podían asesinar tan fácil
como antes, por que el gobierno mexicano ya los
traía entre ojos, pero aun así pocos días después
Hilario Jacinto caía baleado por dos individuos
mandados por la compañía de Doheny, en un baile en
la comunidad vecina de Piedra Labrada. Los dos
asesinos fueron capturados y conducidos a la ciudad
de Tuxpan para ser juzgados, pero de allí, se los
llevaron al puerto de Veracruz, y antes de que
pudieran hacer una sola declaración, esos dos
individuos desaparecían misteriosamente en las
mazmorras de San Juan de Ulúa. Era, pues, necesario
eliminar ahora al herido Hilario Jacinto para poder
tratar con la viuda, que era una señora que no tenía
experiencia y que no conocía nada de papeles y del
valor que
representaban
las tierras que poseía. Hilario Jacinto no murió al
golpe de las dos o tres puñaladas que le dieron
aquella noche, sino que, herido, fue conducido a una
ranchería, cerca de la hacienda de Cerro Azul, y
allí, recibió la visita del médico de la compañía.
si, este medico también había sido mandado por la "Huasteca"
para rematarlo. Pocas horas después murió el señor
Hilario Jacinto, a manos del médico de la compañía.
Todo se podía hacer, aun después de la cruenta lucha
revolucionaria, después de tanta sangre derramada y
después de haber pregonado por todo el país los
principios revolucionarios, se seguían cometiendo
esos mismos crímenes. La Huasteca así pudo comprar
tres partes en una cantidad verdaderamente
insignificante, comparada con el valor de esa
propiedad. Era imposible luchar con una compañía que
compraba desde el más alto hasta el más bajo; era
imposible luchar con los millones de William C.
Green, con los millones de la Huasteca; por eso el
Estado de Veracruz quedo reducido a cruzarse de
brazos.
La Hacienda Juan Felipe se describió en Estados
Unidos como el "fountainhead" del petróleo en el
mundo. Donde el día de hoy esta la colonia Juan
Felipe, había una comunidad de hacendados, a quienes
Mr. Doheny les rentaba sus tierras. En 1910 que
empezaron los graves conflictos de la revolución
mexicana, se vio atravesada por bandas de
revolucionarios y contrarrevolucionarios, y la
población campesina local sirvió más bien para
proporcionar comida o caballos y burros en su
trayecto, sufriendo además, por esta colaboración,
de las represalias de unos y de otros, en forma de
incendio de haciendas, de cosechas, robo, horca,
etc. De manera general, los campesinos e indígenas
tuvieron que aceptar la incorporación forzosa en
cualquiera de las bandas rebeldes de la región o
huir hacia lugares más
retirados. Cuando Madero ocupó la presidencia (según
los rumores, con el apoyo de ciertas compañías
petroleras molestas por el proteccionismo que Díaz
les daba), estableció un impuesto sobre la
producción del hidrocarburo. Asimismo, ordenó que se
efectuara un registro de las compañías que operaban
en la República. Cabe
mencionar
que en esa época, las empresas extranjeras
controlaban un 95% de la industria petrolera del
país. Pero esos decretos no fueron aplicados pues
Madero fue asesinado por una conjura de fuerzas
conservadoras, compuestas por la Iglesia,
terratenientes y los intereses norteamericanos. Sin
embargo, en vista de las ideas nacionalistas
promovidas por el movimiento revolucionario, las
compañías petroleras empezaron a temer perder sus
prerrogativas en la región y decidieron fortalecer
su feudo aprovechando los tiempos de anarquía en la
Huasteca. Así, el auge petrolero en la Huasteca, y
los tiempos de la Revolución, se debió en gran
medida a la alianza contraída entre las compañías
petroleras y “el cacique de las Huastecas”, Manuel
Peláez. Buscando apropiarse de mas tierras William
C. Green llego a la locura y mando incendiar todo el
pueblo de Juan Felipe, era necesario según el, por
que era una manera efectiva de borrar todo, sin usar
muchos abogados y muchos notarios, para poder
después de una manera quieta y ya reposada, repartir
las tierras a su antojo. Los tiempos eran muy
violentos por eso a las mujeres y niños se les
llevó a ocultarse a una comunidad escondida cerca de Tamiahua, Ver. de nombre San Marcos, donde un grupo
de inmigrares franceses tenían ranchos, así lograron
estar a salvo, cuando paso el peligro y regresaron a
Juan Felipe, se encontraron sus hogares
completamente devastados, todo había sido destruido
por el incendio. Entonces Todo tuvo que ser
reconstruido a la manera que querían los
norteamericanos, Mr. Green mandó poner luz
eléctrica, agua potable, y construyó la escuela
municipal "William C. Creen" también les ayudo a
hacer casas de madera como las de sus campos. Una
historia curiosa que cuentan los adultos mayores es
que la iglesia también quedo reducida a cenizas pero
el cristo del altar principal quedo intacto. Después
del incendio, Gabriel Avendaño, uno de los condueños
de ese predio, pretendió reconstruir su pequeña
propiedad, y como no habían quedado detalles de lo
que
fueron sus linderos, sacó la conformidad de todos
los condueños, pero William C. Green se opuso porque
el predio que tenía antes del incendio perfectamente
limitado, se encontraba precisamente sobre la
estructura que los geólogos habían
denunciado con la enorme posibilidad de contener una
gran cantidad de petróleo. William C. Green mandó
decirle a Gabriel Avendaño que si le firmaba la
concesión de esa tierra, que entonces con todo gusto
le ayudarían en una forma amplísima hacer su bonita
casa de madera, pero nunca en el lugar donde la
tenía, sino en otro lugar, que él le señalaría. La
estructura geológica que había sido denunciada allí,
no abarca la extensión de las siete mil quinientas
hectáreas de Juan Felipe; era una faja que puede
calcularse aproximadamente en unas mil hectáreas. De
manera, pues, que Green necesariamente tenia fijada
su atención en ese lugar para aprovecharse. William
C. Green, buscando alguna manera efectiva de poder
despojar ya de un solo golpe a todos los condueños
de Juan Felipe de sus tierras, ideó otro plan
malévolo: Formar la sociedad denominada
"Congregación de Juan Felipe",
mando juntar a los condueños y les hizo
proposiciones admirables, les dijo: "En vez de
seguir siendo enemigos, podremos ser aliados, de
aquí saldrá petrolero para todos. Señores, si firman
este papel yo les voy a dar a ustedes ciento
cincuenta mil pesos, y vamos a formar una sociedad;
esa sociedad se va a denominar "Congregación de Juan
Felipe", así podremos explotar petróleo juntos". y
el final de esto fue que los condueños no recibieron
los ciento cincuenta mil pesos, ni un centavo, ni
nada, muy molestos fueron a reclamar a las oficinas
de Tampico de La Huasteca Petroleum Company por los
derechos que les correspondían, y fueron desalojados
a la fuerza de las oficinas de la Compañía, les
dijeron que leyeran el contrato, que el contrato en
Ingles decía que William Green, Doheny y Bright,
habían quedado autorizados para ser los nuevos y
únicos dueños. Así de fácil los dejaron sin nada.
Cuando estos señores condueños de Juan Felipe se
dieron cuenta de la tomada de pelo que les había
dado Green, buscaron asesoramiento de los mejores
abogados, pues les habían robado sus propiedades y
sus derechos, fueron también ante un notario a
Tampico y lograron revocar los poderes que habían
dado a Green. Entonces vino la
venganza del enfurecido Green, y mandó cortar la
luz, el agua, y cerrar la escuela de Juan Felipe.
Mr. Doheny estaba
cómodamente instalado en Cerro Azul, Ver. para esto
su compañía inicio una ciudad en donde no había mas
que un pequeño montón de casas en la colonia "La
curva". Sus oficinas y las residencias para los
jefes las construyeron en donde ahora es la colonia
18 de Marzo, entonces se llamaba el Campo Americano,
allí mismo también hicieron un Club Deportivo, con
cancha de Tenis, campo de base ball, albercas, campo
de golf, jardines, casino de juegos, un elegante
comedor y salón de baile donde se daban grandes
recepciones. (En los sesentas la cancha de tenis fue
adaptada para ser cancha de básquetbol) En lo que hoy es la
colonia Primero de Mayo se hicieron otras casas
bonitas y cómodas para sus empleados
norteamericanos, una pegada a la otra en grandes
bloques,(en 1950 un gran incendio destruyo muchas de
esas casas). En lo que hoy es el parque Primero de
Mayo en la llamada "Casa Redonda" estaba la estación
del tren que viajaba hasta San Jerónimo. El pueblo
había tomado forma muy al estilo norteamericano,
pero todas sus construcciones aunque bonitas, eran
temporales, por que Doheny tenía la idea clara de
que en cuanto dejara de brotar petróleo se iría, por
eso hoy no queda casi nada de todo aquello. La
madera para estas casas era "Pecho de Paloma" y era
traída desde Canadá y era muy resistente.
Los norteamericanos también fueron los pioneros en
traer Cantinas, Casinos de Juego y Prostíbulos, el
mas famoso estaba
cerca
del pozo de zacamixtle, las mujeres que allí
trabajaban eran traídas desde Estados Unidos o
incluso de Europa. Estas mujeres también hicieron
aquí su buen capital y la gente del pueblo iba a
ofrecerles sus mercancías, ya que eran buenas
compradoras de telas, zapatos, oro, y vestidos.
Todas las ventajas de las modernidad no eran para
todos, era solo para los americanos, quienes
convertían sus campos en verdaderas fortalezas, por
ejemplo para que un ciudadano normal, un diputado o
cualquier mexicano pudiera ir de Cerro Azul a Juan
Felipe a 7 km. (en pleno territorio mexicano) había
que llevar un permiso autorizado por la compañía
norteamericana, y había que pasar por 20 puertas con
puestos de revisión. La carretera principal hacia
Tampico salía a través de la colonia la curva,
pasando por la que ahora conocemos como colonia km.
43 y seguía en terrecería hasta San Jerónimo, donde
se viajaba en lancha hasta Tampico. Por el otro lado
la salida a Tuxpan era por donde ahora esta la
colonia La puerta, y que conserva este nombre por
que allí la Huasteca Petroleum Company tenia su
puerta principal a Cerro Azul fuertemente
resguardada y rodeada con malla ciclón (La carretera
Nacional 180 apenas fue inaugurada en los 60´s). El comercio
floreció principalmente en Cerro Azul y llegaron
familias de comerciantes de otras partes del mundo a
abrir tiendas, algunas de estas familias se quedaron
para siempre. En ese entonces se movía tanto dinero
que había lotes de autos donde podían comprar desde
un tractor hasta un Mercedes Benz
nuevo.
Para entonces ya se habian instalado mas de 17
importantes empresas petroleras extranjeras en la
faja de oro compitiendo por llevarse el petroleo,
como: La Compañía de Petróleo El Águila, (Ahora
London Trust Oil-Shell), Mexican Petroleum Company
of California (ahora Chevron-Texaco) con sus tres
subsidiarias: Huasteca Petroleum Company, Tamiahua
Petroleum Company, Tuxpan Petroleum Company; Pierce
Oil Company, subsidiaria de Standard Oil Company
(ahora Exxon-Mobil); Californian Standard Oil Co. de
México; Compañía Petrolera Agwi, SA., Penn Mex Fuel
Oil Company (ahora Penzoil); Stanford y Compañía
Sucrs. Richmond Petroleum Company of Mexico , ahora
(ARCO); Compañía Exploradora de Petróleo la Imperial
SA., Compañía de Gas y Combustible Imperio y
Empresas; Mexican Sinclair Petroleum Corporation,
sigue siendo Sinclair Oil; Consolidated Oil
Companies of Mexico SA, Sabalo Transportation
Company; y la Mexican Gulf Petroleum Company (luego
llamada Gulf). Todas explotando a los obreros
mexicanos con salarios miserables y nulas o pésimas
condiciones de trabajo.
Los presentimientos de éxito de Doheny pronto se hicieron realidad la
mañana del día 10 de Febrero de 1916 con el Pozo
Cerro Azul No. 4, cuya producción se estimó en 80
millones de barriles. Los pozos productores de
petróleo fueron muchos, pero sin duda, uno de los
pozos más espectaculares en la historia petrolera,
no sólo de México sino del mundo fue precisamente
nuestro Pozo 4 y la gloria de localizar este pozo
fue por parte del geólogo mexicano Ezequiel Ordóñez
y desde esa época hasta la actualidad sigue siendo
considerado uno de los pozos de mayor producción en
la historia mundial. Una vez
que la barrena golpeo una bolsa de gas, la presión
de este gas arrojó fuera el petróleo crudo. La
primera emisión de gas se dio en la noche del 10 de
febrero de 1916 arrojando fuera con su fuerza todo
el equipo de perforación. El ruido de gas podría
oírse hasta el campamento de El Águila en la
población de Naranjos, a 21 Km. de Cerro Azul.
Después de siete horas, la potente fuente de gas
transparente se convirtió en petróleo crudo. El
chorro de petróleo fue brutal durante nueve días
elevándose 300 metros por los cielos. Se estaban
explotando 200,000 barriles por día. Cuando lograron
poner una válvula encima del pozo se desvió el
crudo
en una tubería, que tenia que aguantar una presión
de 1,035 libras por pulgada. Aparte de su cantidad de petróleo este pozo hizo historia en el mundo por
el hecho de ser el pozo más productivo a un nivel
tan poco profundo. El Cerro Azul No. 4 convirtió a Doheny en el productor y exportador de petróleo mas
grande del mundo y Mr. Doheny se encargo de llevarse
a su país nuestras riquezas, valiéndose de mentiras,
engaños y abusos. La explotación del petróleo
continuó por años en forma irracional, con actos de
piratería en contra de nuestras familias. La fortuna
que estaba haciendo Doheny solo era comparada con la
del magnate Rockefeller. El pueblo vivía cómodo y
tranquilo en su mayoría, pero la riqueza de nuestras
tierras se iba en forma indiscriminada al
extranjero. En todas las regiones petroleras del
país la situación era la misma. Se llegó al límite
de la paciencia y los obreros mexicanos iniciaron un
movimiento nacional de resistencia al mal trato y a
la falta de garantías de supervivencia. El entonces
presidente de nuestra nación los apoyo y se culminó
con la nacionalización de algo que por ley nos
pertenecía: El Petróleo.
En esta foto (vestido de
negro) podemos ver al
Geólogo mexicano
Ezequiel Ordóñez que
gracias a sus
conocimientos descubrió
el famoso Pozo N.4 de
Cerro Azul.
Muchos fueron los pozos en la Faja De Oro que
hicieron historia principalmente por su enorme
producción pero también hubo algún otro como el
Dos Bocas que se les recuerda por su tragedia.
Aquí la historia completa
del Dos Bocas.
Talleres Industriales,
1950
Campo
1º de Mayo, en Mayo de
1952 (Ahora esta el
sindicato de la sec.13 y Súper Alan)
Hospital
de PEMEX, Cerro Azul,
Ver. 1950
Colonia
"La Curva" a inicios del
siglo pasado
El
heroico cuerpo de
bomberos de Cerro Azul
en los años cincuentas.
El presidente Lázaro
Cárdenas, expidió el
siguiente decreto:
“Se declaran expropiados por causa de utilidad pública y a favor de la
nación, la maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías,
tanques de almacenamiento, vías de comunicación, carros-tanque, estaciones
de distribución, embarcaciones y todos los demás bienes muebles e
inmuebles de propiedad de las empresas extranjeras”. Dos meses después de
la expropiación, el presidente Lázaro Cárdenas en compañía de un grupo de
colaboradores planeó la reorganización de la nueva industria petrolera.
Fue así como el 7 de junio de 1938 se creó la empresa Petróleos Mexicanos.
PEMEX, que era La nueva administración emprendió la reparación de plantas
refinadoras y tubería, pintó las estaciones de servicio, adquirió las
unidades de transporte y rebajó los precios de los productos para el
consumidor nacional.
Hace ya mas de 90
años que broto nuestro mundialmente famoso pozo Cerro Azul
No.4 con una producción acumulada de 104,132,388,317,113 de barriles
hasta el año 2000. Después vinieron muchos otros pozos, pero ninguno
tan impresionante como el N.4.
En 1963 Cerro Azul se
convierte en municipio.
Presidentes Municipales de Cerro Azul, Ver:
Aniceto Castillo
Vázquez (1964-1967)
Dr. Gabriel Osorio Cardenote (1967-1970)
Prof. Catarino Guzmán Alarcón (1970-1973)
José Luis Sánchez Segura (1973-1976)
Arnulfo Román Calderón (1976-1979)
David Alejandre Zaleta (1979-1982)
Isidoro Olvera Gavidia (1982-1985)
Francisco Olazarán Hernández (1985-1988)
José Luis Sánchez Segura (1988-1991)
Adrián Pérez Vázquez (1991-1994)
Lic. Juan Gómez Gómez (1994-1997)
CP. Carlos Michel Pulido (1997-2000)
Ariel Viniegra Mújica (2000-2003)
Bruno Vera Casanova (2004-2007)
Reynaldo Mora Nuñez (Actual)
En 1983 Cerro Azul, Ver. deja de ser solo
una cabecera municipal y obtiene la categoría de Ciudad.