Historia

 

La Huasteca o Tenek es una cultura descendiente de la Maya que se distribuye en la zona del Norte de Veracruz desde la sierra de Otontepec, cruza por Tantoyuca y continúa por el noreste del estado de San Luis Potosí. Los especialistas indican que desde hace 3,500 años, la Costa del Golfo estuvo habitada por esta civilización. La huasteca tenía una basta cultura en cuanto a astronomía, matemáticas, poesía, teatro, danza, escultura, pintura, gastronomía, medicina herbolaria y agronomía. Además conocieron un sistema de escritura que les permitió llevar libros de las labores administrativas y rituales; conocieron también un sistema de numeración y tuvieron un calendario lunar de 260 días y un preciso sistema de reloj solar. Por su filosofía de vida estaban ligados completamente al cosmos y a la naturaleza. Ellos creían que los seres humanos, la naturaleza y el cosmos eran un solo ser, por lo tanto se influenciaban todos estos elementos y el mas mínimo cambio en uno afectaba al otro. La muerte como la conocemos ahora no existía, para ellos la muerte era un cambio de estado espiritual hacia una existencia mejor. Los “sacrificios humanos” por tradición eran un acto de magnificencia, que ningún guerrero hubiera podido rechazar, por que inmolarse por sus dioses era un privilegio que según sus creencias los llevaría a un mundo mejor. Sus dioses eran los planetas y los 4 elementos de la naturaleza: la madre tierra, el viento, el fuego y el agua. Dhipak, joven alma del maíz, era otra deidad importante, por que el maíz era la base de su alimentación. También veneraban al dios de la sabiduría Quetzalcoátl como la mayoría de las civilizaciones de mesoamérica. El Dios Quetzalcoatl no era ni blanco, ni europeo, ni barbado, ni vikingo, ni Santo Tomas, como decían los Frailes. Quetzalcoatl era una deidad Indígena que creían venia de las estrellas y ellos relacionaban con Venus, que se puede observar como si fuera una estrella durante ocho meses al año, y desaparece otros tres meses; una profecía indicaba que esta estrella y los dos solsticios indicarían que Quetzalcóatl vendría a traer fertilidad y cosecha. Esta deidad sería la pieza clave de la conquista del Nuevo Continente.

 

 
   Estas son esculturas huastecas de las diferentes zonas Tenek del país que actualmente están en exhibiciones en diferentes partes del mundo. Las figuras masculinas siempre llevaban una lanza de madera y las mujeres se les identifica por tener sus dos manos en el vientre.  
 
 
 
 

Sus casas eran de formas simétricas, rectangulares o redondas, de piedra labrada y techos de palma, solo tenían una área de dormir y una área de cocinar, Ellos usaban hornos de barro y los siguen usando hasta nuestro días. Junto a la casa hacían una choza muy pequeña que era el baño, solo era un banco con un agujeró redondo  colocado sobre un pozo muy profundo. Para su aseo usaban el "temazcal" que era una estructura de barro en la cuál se introducían piedras de rió previamente calentadas al rojo vivo, sobre ellas se vertía una infusión de plantas medicinales para producir vapor. El vapor era manejado, dirigido y aprovechado gracias a la utilización de un ramo frondoso de hierbas frescas. Actualmente se sabe que el Temazcal aparte de su uso principal que era el de la higiene corporal, actuaba depurando las vías respiratorias y el aparato digestivo y tonificando el sistema nervioso, a través del calor del vapor y las propiedades curativas de las distintas plantas medicinales que en él se utilizaban, también fue usado como técnica de relajamiento. Los huastecos también tenían grandes edificios donde veneraban a sus dioses, el mejor ejemplo ahora es el templo de Castillo de Teayo a 45 minutos de Cerro Azul, Ver. También tenían grandes mercados donde negociaban sus mercancías. En los procesos de la vida diaria se dejaban influenciar por aspectos subjetivos como los sueños, los comportamientos de algunos animales, el viento, los eclipses, las sequías, etc. Todo esto podría ser identificado por determinadas señales divinas, influyendo en su forma de actuar.

 
 

Los huastecos usaban prendas muy llamativas, y elaborados accesorios de coloridas piedras preciosas, plumas de aves exóticas, piercings en muchas partes del cuerpo, grandes tatuajes, también algunos limaban los dientes para tener un aspecto felino. La prenda tradicional es el quechquemitl, que es una especie de mantilla triangular con bordados de cruces simbolizando los puntos cardinales, árboles de la vida, animales y flores, donde cada dibujo tiene un significado concreto referente a la vida de la mujer que lo porta, por ejemplo su estado civil, numero de hijos, etc. El tocado o petob es un arreglo de cabello trenzado en círculo alrededor de la cabeza de las mujeres con estambre de colores. Los europeos al ver tan elaborados peinados creían que eran resultado de teñir sus largos, lacios y negros cabellos. Los huastecos acostumbraban muchas danzas durante sus fiestas; una de ellas era la de los Malinches, dedicada a Pulic Paylomlamb -el sol- y Pulic Mimbab -la tierra-, por los beneficios recibidos durante las cosechas. Existían en toda esta zona pozos de chapapote, que era usado por los indígenas como ungüento en curaciones, como sellador de canoas, impermeabilizante, como pintura, como pegamento, como chicle para higiene dental, como combustible en sus cocinas y hogueras. Existía una leyenda en toda mesoamérica que decía que Quetzalcoatl, Dios de la sabiduría, bajaría del cielo en una "nave" a la tierra, pero antes habría 8 señales que serían el aviso de su llegada, entre estas señales estaba una columna de fuego en el cielo nocturno, y un cometa durante el día. Justo el día que se esperaba su llegada, coincidió con la llegada de los españoles al golfo de México en sus carabelas. Los conquistadores traían Caballos, animales que aquí no existían, y jinete y caballo para los ojos de los indígenas eran un solo ser de metal que disparaba fuego. Dijeron que venían a traer al Dios verdadero y los templos e imágenes de los dioses indígenas fueron derribados por los conquistadores y sustituidas por imágenes cristianas, iniciando así el saqueo y exterminio de los imperios indígenas en todas las zonas.  Los conquistadores, cegados por sus férreo fanatismo religioso de la Edad Media no pudieron comprender a una civilización que entre otras cosas confiaba sus actividades en dioses de barro. Fieles, nobles y trabajadores se convirtieron en blanco fácil de estos esclavizadores.Los evangelizadores españoles sobre cada templo construían una iglesia católica, el mejor testigo en esta zona de México es “La Iglesia de Santiago Apóstol" a solo veinte minutos de recorrido desde Cerro Azul, en la comunidad de Temapache, donde se encuentra esta extraordinaria joya colonial con un estilo único en su tipo, que fue edificada para los monjes franciscanos. En relación a la Iglesia de Temapache existen muchos mitos y leyendas, uno de los que se puede comprobar como verídico es el hecho de que allí oficiaban misa el padre Francisco Palou y su amigo el Beato Junípero Serra (1713-1784) quien fue un fraile español que defendió a los indígenas de los maltratos de los otros conquistadores, fue Doctor en Filosofía y Teología, Evangelizador y fundador de varias misiones. Después se irían ambos a seguir evangelizando en la Alta California. (El mismo Juan Pablo II beatificó solemnemente a Fray Junípero el 25 de septiembre de 1988).

 
 
     
 
 

Por su ubicación geográfica, los grupos de la Huasteca fueron los más afectados en los primeros años después de la Conquista. De 1523 a 1532 fueron sujetos de esclavitud para abastecer la mano de obra de las nuevas edificaciones coloniales. Todo el territorio pasó entonces a ser propiedad de la Corona Española. Una vez tomadas las tierras venia la repartición de las mismas. La autoridad máxima de la Nueva España era el Virrey,  el primer Virrey en la Nueva España fue el español Antonio López de Mendoza, poder entregado por el Rey de España Carlos V con particular instrucción para repartir tierras entre los conquistadores, así que fue el encargado de administrar y gobernar, como representante del rey, en la Nueva España, fue la autoridad más alta de la colonia, aunque su poder no incluía asuntos militares, ya que estos correspondían al Capitán General (ejercido en un principio por Hernán Cortés). Después en rango le seguía el "Regidor" quien ayudaba con la función de repartir tierras a los "Encomendadores", todo mediante un documento que legalizaba la expedición de conquista y colonización llamado Capitulación. Dentro del corregimiento se les daba las tierras a los llamados "encomendadores", condicionados a tener a su cargo cierto numero de indígenas para evangelizar, los encomendadores los bautizaban con nuevos nombres cristianos, convirtiéndolos en Vasallos del Rey de España, obligándolos a pagar tributos, se trataba de cambiar la mentalidad guerrera de los indígenas, volviéndolos mas pacíficos a fin de que aceptaran la dominación y sobretodo se olvidaran de sus dioses y tradiciones, adoptaran la fe cristiana y sirvieran como mano de obra. Además del tributo que los indígenas pagaban tenían que trabajar las tierras del encomendador, ya que este a su vez tenia que tributar al corregidor conforme la cantidad de indígenas que le habían asignado. Así se iniciaron las primeras haciendas coloniales en el siglo XVI.

Las haciendas importantes de esta zona del norte de Veracruz estaban en Tuxpan, Temapache, Juan Felipe, San Marcos, Tamiahua y Chontla. Se dedicaban a la agricultura y a la ganadería. Los dueños legales eran españoles, por ejemplo Juan Felipe era parte de la hacienda de Uluapa, que pertenecía a “Doña Maria Teresa de Estrada y Galindo”, quien era hermana de “Francisco Ángel de Estrada y Galindo” quien tuvo 2 hijas naturales con Bernarda de Abendaño (Maria Teresa y Luisa Francisca), Su otro hermano era el cura “Diego de Estrada y Galindo”, quien en 1710 recibe el titulo de “Marques de Uluapa y Vizconde de Estrada”, por ser cura no tuvo hijos, pero era el brazo fuerte de la familia, a sus sobrinos los cuidaba y trataba como hijos, principalmente a “Maria Luisa de Acevedo Estrada y Galindo”, el cura terminaría viviendo y muriendo en Guadalajara, pero a su sobrina Maria Luisa le heredo su titulo nobiliario y la hacienda, con el tiempo ella se casó con “Alejandro Acevedo de Estrada Cosío y Guerra”, tienen un hijo de nombre “Manuel Alejandro”, quien seria considerado el ultimo Marques de Uluapa. Manuel Alejandro quien era un militar de alto rango, aparte de heredar el titulo nobiliario de su madre, también heredo las haciendas en todo Veracruz, la hacienda principal, ósea la hacienda Uluapa estaba cerca de Cosamaloapan, Veracruz y hasta Juan Felipe llegaban sus dominios. Manuel Alejandro se casó con Maria Josefa Rodríguez de Velazco y Osorio, pero ella murió muy joven. Quizás ellos nunca vivieron en la hacienda Juan Felipe o quizás no por mucho tiempo, pero se mencionan aquí solo por ser los primeros dueños.

 La población indígenas sufrió una disminución notable debido a las epidemias causadas por las enfermedades traídas por los conquistadores y a la deportación de grandes contingentes de indios como esclavos a las Antillas a cambio de ganado. "La ganadería extensiva" que implica dejar a las reses vivir libremente dentro de los montes con una inversión mínima era la actividad más adecuada a las condiciones locales. Las haciendas entonces eran un conjunto de grandes praderas, donde el ganado estaba de modo semi salvaje o granjas de gran extensión dedicadas a la ganadería donde también se cultivaban diferente especies para su propio consumo. Fray Bernardino de Sahagún escribió: "Los mestizos de la Huastecas, extrañamente solo se agreden física y verbalmente entre ellos, pero son muy serviciales y nobles con los extranjeros. Por eso los consideramos buenos peones por que lógicamente nunca llegaran a ser buenos terratenientes, por ser un grupo desintegrado que nunca se apoyan mutuamente como lo hacen los de otras regiones".
 Las rebeliones campesinas que se dieron en la Huasteca, se iniciaron generalmente como protesta contra el intento de despojar tierras comunales con el proceso de parcelación y la obligación de pagar impuestos excesivos por esas mismas tierras. Los hacendados se vieron obligados a vender partes de sus enormes terrenos, se dio un proceso paulatino de compra de fracciones de haciendas que fue el resultado de la ley que decretó la privatización de las tierras comunales y su nacionalización en el caso que sus dueños no tuvieran un titulo de propiedad reconocido oficialmente. Esta situación llevó a que muchas haciendas se repartieran en “acciones” y formalmente pasaron a ser “condueñazgos”. Cerro Azul, Ver. tuvo a sus cinco primeros dueños mexicanos el día 9 de abril de 1861: Antonio Pulido, Antonio Maranto, Ignacio Flores, Antonio Hernández y Apolonio Jácome.

 
     
 

El día de hoy los indígenas huastecos, modernizaron su forma de vestir, aunque tímidamente siguen conservando gran cantidad de tradiciones, la gastronomía aun la basan en maíz, tomate, chile y frijoles. En caso de enfermedades y otros males atribuidos a fuerzas sobrenaturales, como perder la sombra, mal de ojo, susto, envidia, malos aires o a enfriamientos, hoy en día acuden a los curanderos, quienes diagnostican el mal a través de hierbas. Acuden a la medicina institucional sólo en caso de gravedad; no acuden a las instituciones de salud por desconfianza, por sus altos costos o por que no cuentan con el servicio. Para sus danzas ya no adornan sus trajes típicos con piedras preciosas como sus ancestros, pero lo hacen con joyas de fantasía o con pequeños espejos para recordarnos que los conquistadores timaban a sus ancestros cambiándoles sus tesoros por espejitos, vidrios y joyas de fantasía. La principal materia prima con la cual elaboran sus artesanías los Tenek son la palma real y el barro. Como esta prohibido por la iglesia adorar a su dioses, ellos se las ingenian para meter de manera camuflagiada u ocultos estas ancestrales deidades a las iglesias. En los lugares donde se exhiben los monolitos, muchas veces les dejan ofrendas y veladoras. El traje típico de la Jarocha o veracruzana es una clara, mezcla de los trajes típicos de España y los trajes de las indígenas huastecas. Este traje mestizo consiste en una falda blanca ancha y oleada, con incrustaciones de encaje valenciano, una mantilla y un mandil pequeño, de terciopelo negro con flores bordadas. Es acompañando por una peineta de carey, abanico de encaje, y zapatos blancos de tacón, así como de un ramillete de flores naturales que indican su estado civil; si es soltera va de lado izquierdo, si es casada del lado derecho. El traje de las huastecas es diseño de Ramón Valdiosera, fue inspirado en la unión de las 4 Huastecas. La blusa de tela lisa, sin mangas en blanco. En la mujer, falda plisada y amplia, con un olán que llega hasta media pantorrilla, sobre la blusa una prenda llamada quechquemitl tomados ambos del vestuario indígena de la Huasteca. El mandil y los aditamentos que acompañan al vestido como el abanico, la peineta y los collares, de la jarocha de Veracruz. Los flecos que penden del quechquemitl fueron tomados de la cuera tamaulipeca. El traje es confeccionado en organza, gasa y organdí, presentado en color blanco; y el mandil es con estambres en colores vivos. El traje masculino es una guayabera con cuatro hileras de alforzas en la parte posterior, cuatro bolsas, cuello tipo ranchero, con un pañuelo rojo y un paliacate anudado al cuello, pantalón blanco, sombrero de cuatro piedras y botines blancos.

 
 

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A principios de 1900 llegaron a la huasteca los exploradores americanos en busca de Petróleo, el cabecilla era Edward Lawrence Doheny. Un intrépido aventurero de 44 años sin estudios escolares pero con mucha suerte que había encontrado algo de Petróleo en el centro de Los Ángeles, California, en esa época El Ing. Albert Alonso Robinson presidente de los ferrocarriles Santa Fe le comento a Doheny que por su línea de vías entre San Luis Potosí y Tampico había grandes chapopoteras, que burbujeaban y de ellas emanaba un olor muy fuerte. Los campesinos cercaban estas chapopoteras para evitar que las vacas cayeran en ellas. Doheny vino a México y cuando vio los prometedores brotes con sus propios ojos, se regreso a Los Ángeles a buscar el capital necesario y a idear los métodos de perforación que podrían usarse en la aventura. Pidió ayuda para ser patrocinado por un grupo de inversionistas y con la ayuda económica de su amigo presidente de la empresa ferrocarrilera, formó La Mexican Petroleum Company. México estaba bajo el mandato de Porfirio Díaz, quien había puesto en marcha la Ley del Petróleo que otorgaba a los inversionistas extranjeros y compañías petroleras extranjeras importantes concesiones y amplias franquicias con ventajosas condiciones fiscales. Entre las compañías que llegaron a la Huasteca, las más importantes eran la “Mexican Petroleum Company", su subsidiaria la “Huasteca Petroleum Co. de Doheny, y “El Aguila”, propiedad del británico Weetman Dikinson Pearson, asociado con algunos parientes cercanos del Presidente Díaz. La industria petrolera propiamente dicha, empezó para Doheny en 1904, con el brote del pozo de La Pez cerca de Ebano, en el Estado de San Luis Potosí, que dio 1,500 barriles diarios y con esta se sostuvo durante cinco años. En esa época aparece el norteamericano William H. Green, quien entra a trabajar como bodeguero a la compañía, pero pronto se convirtió en gerente general de la Huasteca en Tampico y pronto tendría a su cargo los campos de petróleo y refinerías de la Huasteca. Mr.Green hablaba con un chocante acento gringo el español, lo aprendió en filipinas donde había servido en el ejército norteamericano. Era un hombre muy alto y robusto con cara de maldito, por su falta de escrúpulos y por su falta de vergüenza pronto Mr.Doheny lo convirtió en su brazo derecho y en poco tiempo era el encargado de trámites para adueñarse de las haciendas, tenía bajo sus ordenes a un grupo de mercenarios mexicanos encabezados por Manuel Peláez Gorrochotegui, el temido grupo era conocido como "Las guardias Blancas", el uniforme era camisa blanca de seda y un guante blanco, Los caminos eran constantemente vigilados por las guardias blancas de Peláez sin cuya autorización nadie podía transitar por ellas, también filtraban el correo de la población y decidían que cartas entraban o salían y cuales serian desaparecidas. El financiamiento de las operaciones de este grupo provenía de las compañías petroleras extranjeras (se le pagaban millones de dólares al mes), a quienes Peláez garantizaba la paz de la producción petrolera de sus compañías en la zona. Atacando poblaciones, buscando mas tierras para negociarlas y sembrando terror entre la gente que apoyaba al nuevo régimen, se encargó también de callar a los obreros subversivos de las empresas petroleras y a los campesinos despojados por ellas de sus tierras. Todos de los que componían las tropas de Peláez fueron atraídos por los salarios que se les ofrecía, pues eran cinco veces más alto que los que las haciendas pagaban.

 
 

El dominio exclusivo de Peláez en la región se manifestó cuando llegó a imponer a las compañías petroleras contribuciones de guerra y préstamos forzosos, por lo que ellas empezaron a quejarse ante el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Cuando los norteamericanos de las otras compañías acudieron al representante del presidente de México en turno, la respuesta oficial confirió todos los privilegios a Peláez pues reconoció la incapacidad del gobierno en controlar la región petrolera y dejó dicho que las compañías quedaban en libertad de entenderse con Manuel Peláez que era el único que tenia el poder de controlar la zona. Peláez fue por tanto, un servidor de los norteamericanos; pero también es verdad que para servir mejor a sus patrones, necesitaba ejercer control sobre los otros dos sectores: los rancheros y los obreros. Este control lo lograba al presentarse como amigo “defensor de los oprimidos” y como negociador entre las compañías y los pequeños propietarios por el precio de las tierras, por eso algunas personas lo recuerdan como un temido bandolero y otros como un buen amigo que los ayudaba. Mr. Green que podía engañar con descarada facilidad, cuando sabia que una familia tenia un terreno que podría tener valor, se presentaba con ellos, les daba regalitos, los invitaba a las lujosas fiesta del Campo Americano en Cerro Azul, se ganaba su confianza, entonces les sacaba información, les sacaba los papales y si no se ponían listos les dejaba sin nada. En esa época, se adquirieron o se arrendaron grandes porciones de tierras en la región, valiéndose para ello de todas las mañas. La firma de los contratos de venta se obtenía, a menudo, mediante turbios manejos, sintetizándolos en la frase originaria del despojo de la hacienda de Cerro Azul: “o me vendes o le compro a tu viuda” Los dueños de Cerro Azul eran Antonio Pulido, Antonio Maranto, Ignacio Flores, Antonio Hernández y Apolonio Jácome. después de las investigaciones que habían hecho los geólogos de esa compañía, Doheny especialmente trataba de adquirir esa propiedad "costara lo que costara", en dinero o en vidas. La hacienda de Cerro Azul, perteneciente a esos cinco condueños, era imposible obtenerla en totalidad, porque uno de aquellos cinco condueños había fallecido y éste no había dejado herencia: se trata del señor Antonio Hernández. Quedaban cuatro personas propietarias de la hacienda de Cerro Azul; había, pues, que entendérselas con ellos, y la parte que no estaba representada, pertenecía al Fisco del Estado de Veracruz. Cuentan las crónicas y cuentan las gentes viejas que Eufrosina, la hija del señor Flores que era un prospero hacendado, había contraído matrimonio bajo la bendición de su padre con un noble trabajador llamado Hilario Jacinto que era a su vez hijo de unos peones de esa hacienda y por lo tanto lo conocían desde niño por que en esa hacienda había nacido, tenían un feliz matrimonio y su suegro antes de morir lo dejo a cargo de su hacienda. Hilario Jacinto, había ido a Texas invitado por uno de estos listillos de las compañías para ganarse su confianza intentando lavarle el cerebro para hacerlo vender sus tierras, pero en vez de esto pudo observar cuál era el desarrollo de la industria petrolera que en aquellos momentos estaba tomando incremento en todo el mundo y muy especialmente en los Estados Unidos, Hilario Jacinto pudo comprender que el predio que él tenía, del que era dueña su esposa, la señora Eufrosina, valía una millonada, y cuando a Hilario Jacinto se le pidió el precio por la hacienda de Cerro Azul, ya sabía lo que podía valer aquella hacienda, asi que pidió cinco millones de dólares. Era una cantidad enorme y naturalmente Mr. Doheny y Mr. Green tendrían la necesidad de buscar los medios para que esa hacienda pudiera pasar a la propiedad de la Huasteca sin tener que pagar esos cinco millones de dólares. Ya no podían asesinar tan fácil como antes, por que el gobierno mexicano ya los traía entre ojos, pero aun así pocos días después Hilario Jacinto caía baleado por dos individuos mandados por la compañía de Doheny, en un baile en la comunidad vecina de Piedra Labrada. Los dos asesinos fueron capturados y conducidos a la ciudad de Tuxpan para ser juzgados, pero de allí, se los llevaron al puerto de Veracruz, y antes de que pudieran hacer una sola declaración, esos dos individuos desaparecían misteriosamente en las mazmorras de San Juan de Ulúa. Era, pues, necesario eliminar ahora al herido Hilario Jacinto para poder tratar con la viuda, que era una señora que no tenía experiencia y que no conocía nada de papeles y del valor que representaban las tierras que poseía. Hilario Jacinto no murió al golpe de las dos o tres puñaladas que le dieron aquella noche, sino que, herido, fue conducido a una ranchería, cerca de la hacienda de Cerro Azul, y allí, recibió la visita del médico de la compañía. si, este medico también había sido mandado por la "Huasteca" para rematarlo. Pocas horas después murió el señor Hilario Jacinto, a manos del médico de la compañía. Todo se podía hacer, aun después de la cruenta lucha revolucionaria, después de tanta sangre derramada y después de haber pregonado por todo el país los principios revolucionarios, se seguían cometiendo esos mismos crímenes. La Huasteca así pudo comprar tres partes en una cantidad verdaderamente insignificante, comparada con el valor de esa propiedad. Era imposible luchar con una compañía que compraba desde el más alto hasta el más bajo; era imposible luchar con los millones de William C. Green, con los millones de la Huasteca; por eso el Estado de Veracruz quedo reducido a cruzarse de brazos.

 
 

 

 

 

 

La Hacienda Juan Felipe se describió en Estados Unidos como el "fountainhead" del petróleo en el mundo. Donde el día de hoy esta la colonia Juan Felipe, había una comunidad de hacendados, a quienes Mr. Doheny les rentaba sus tierras. En 1910 que empezaron los graves conflictos de la revolución mexicana, se vio atravesada por bandas de revolucionarios y contrarrevolucionarios, y la población campesina local sirvió más bien para proporcionar comida o caballos y burros en su trayecto, sufriendo además, por esta colaboración, de las represalias de unos y de otros, en forma de incendio de haciendas, de cosechas, robo, horca, etc. De manera general, los campesinos e indígenas tuvieron que aceptar la incorporación forzosa en cualquiera de las bandas rebeldes de la región o huir hacia lugares más retirados. Cuando Madero ocupó la presidencia (según los rumores, con el apoyo de ciertas compañías petroleras molestas por el proteccionismo que Díaz les daba), estableció un impuesto sobre la producción del hidrocarburo. Asimismo, ordenó que se efectuara un registro de las compañías que operaban en la República. Cabe mencionar que en esa época, las empresas extranjeras controlaban un 95% de la industria petrolera del país. Pero esos decretos no fueron aplicados pues Madero fue asesinado por una conjura de fuerzas conservadoras, compuestas por la Iglesia, terratenientes y los intereses norteamericanos. Sin embargo, en vista de las ideas nacionalistas promovidas por el movimiento revolucionario, las compañías petroleras empezaron a temer perder sus prerrogativas en la región y decidieron fortalecer su feudo aprovechando los tiempos de anarquía en la Huasteca. Así, el auge petrolero en la Huasteca, y los tiempos de la Revolución, se debió en gran medida a la alianza contraída entre las compañías petroleras y “el cacique de las Huastecas”, Manuel Peláez. Buscando apropiarse de mas tierras William C. Green llego a la locura y mando incendiar todo el pueblo de Juan Felipe, era necesario según el, por que era una manera efectiva de borrar todo, sin usar muchos abogados y muchos notarios, para poder después de una manera quieta y ya reposada, repartir las tierras a su antojo. Los tiempos eran muy violentos por eso a las mujeres y niños se les llevó a ocultarse a una comunidad escondida cerca de Tamiahua, Ver. de nombre San Marcos, donde un grupo de inmigrares franceses tenían ranchos, así lograron estar a salvo, cuando paso el peligro y regresaron a Juan Felipe, se encontraron sus hogares completamente devastados, todo había sido destruido por el incendio. Entonces Todo tuvo que ser reconstruido a la manera que querían los norteamericanos, Mr. Green mandó poner luz eléctrica, agua potable, y construyó la escuela municipal "William C. Creen" también les ayudo a hacer casas de madera como las de sus campos. Una historia curiosa que cuentan los adultos mayores es que la iglesia también quedo reducida a cenizas pero el cristo del altar principal quedo intacto. Después del incendio, Gabriel Avendaño, uno de los condueños de ese predio, pretendió reconstruir su pequeña propiedad, y como no habían quedado detalles de lo que fueron sus linderos, sacó la conformidad de todos los condueños, pero William C. Green se opuso porque el predio que tenía antes del incendio perfectamente limitado, se encontraba precisamente sobre la estructura que los geólogos habían denunciado con la enorme posibilidad de contener una gran cantidad de petróleo. William C. Green mandó decirle a Gabriel Avendaño que si le firmaba la concesión de esa tierra, que entonces con todo gusto le ayudarían en una forma amplísima hacer su bonita casa de madera, pero nunca en el lugar donde la tenía, sino en otro lugar, que él le señalaría. La estructura geológica que había sido denunciada allí, no abarca la extensión de las siete mil quinientas hectáreas de Juan Felipe; era una faja que puede calcularse aproximadamente en unas mil hectáreas. De manera, pues, que Green necesariamente tenia fijada su atención en ese lugar para aprovecharse. William C. Green, buscando alguna manera efectiva de poder despojar ya de un solo golpe a todos los condueños de Juan Felipe de sus tierras, ideó otro plan malévolo: Formar la sociedad denominada "Congregación de Juan Felipe", mando juntar a los condueños y les hizo proposiciones admirables, les dijo: "En vez de seguir siendo enemigos, podremos ser aliados, de aquí saldrá petrolero para todos. Señores, si firman este papel yo les voy a dar a ustedes ciento cincuenta mil pesos, y vamos a formar una sociedad; esa sociedad se va a denominar "Congregación de Juan Felipe", así podremos explotar petróleo juntos". y el final de esto fue que los condueños no recibieron los ciento cincuenta mil pesos, ni un centavo, ni nada, muy molestos fueron a reclamar a las oficinas de Tampico de La Huasteca Petroleum Company por los derechos que les correspondían, y fueron desalojados a la fuerza de las oficinas de la Compañía, les dijeron que leyeran el contrato, que el contrato en Ingles decía que William Green, Doheny y Bright, habían quedado autorizados para ser los nuevos y únicos dueños. Así de fácil los dejaron sin nada. Cuando estos señores condueños de Juan Felipe se dieron cuenta de la tomada de pelo que les había dado Green, buscaron asesoramiento de los mejores abogados, pues les habían robado sus propiedades y sus derechos, fueron también ante un notario a Tampico y lograron revocar los poderes que habían dado a Green. Entonces vino la venganza del enfurecido Green, y mandó cortar la luz, el agua, y cerrar la escuela de Juan Felipe.

 
 
 

Mr. Doheny estaba cómodamente instalado en Cerro Azul, Ver. para esto su compañía inicio una ciudad en donde no había mas que un pequeño montón de casas en la colonia "La curva". Sus oficinas y las residencias para los jefes las construyeron en donde ahora es la colonia 18 de Marzo, entonces se llamaba el Campo Americano, allí mismo también hicieron un Club Deportivo, con cancha de Tenis, campo de base ball, albercas, campo de golf, jardines, casino de juegos, un elegante comedor y salón de baile donde se daban grandes recepciones. (En los sesentas la cancha de tenis fue adaptada para ser cancha de básquetbol) En lo que hoy es la colonia Primero de Mayo se hicieron otras casas bonitas y cómodas para sus empleados norteamericanos, una pegada a la otra en grandes bloques,(en 1950 un gran incendio destruyo muchas de esas casas). En lo que hoy es el parque Primero de Mayo en la llamada "Casa Redonda" estaba la estación del tren que viajaba hasta San Jerónimo. El pueblo había tomado forma muy al estilo norteamericano, pero todas sus construcciones aunque bonitas, eran temporales, por que Doheny tenía la idea clara de que en cuanto dejara de brotar petróleo se iría, por eso hoy no queda casi nada de todo aquello. La madera para estas casas era "Pecho de Paloma" y era traída desde Canadá y era muy resistente. Los norteamericanos también fueron los pioneros en traer Cantinas, Casinos de Juego y Prostíbulos, el mas famoso estaba cerca del pozo de zacamixtle, las mujeres que allí trabajaban eran traídas desde Estados Unidos o incluso de Europa. Estas mujeres también hicieron aquí su buen capital y la gente del pueblo iba a ofrecerles sus mercancías, ya que eran buenas compradoras de telas, zapatos, oro, y vestidos. Todas las ventajas de las modernidad no eran para todos, era solo para los americanos, quienes convertían sus campos en verdaderas fortalezas, por ejemplo para que un ciudadano normal, un diputado o cualquier mexicano pudiera ir de Cerro Azul a Juan Felipe a 7 km. (en pleno territorio mexicano) había que llevar un permiso autorizado por la compañía norteamericana, y había que pasar por 20 puertas con puestos de revisión. La carretera principal hacia Tampico salía a través de la colonia la curva, pasando por la que ahora conocemos como colonia km. 43 y seguía en terrecería hasta San Jerónimo, donde se viajaba en lancha hasta Tampico. Por el otro lado la salida a Tuxpan era por donde ahora esta la colonia La puerta, y que conserva este nombre por que allí la Huasteca Petroleum Company tenia su puerta principal a Cerro Azul fuertemente resguardada y rodeada con malla ciclón  (La carretera Nacional 180 apenas fue inaugurada en los 60´s). El comercio floreció principalmente en Cerro Azul y llegaron familias de comerciantes de otras partes del mundo a abrir tiendas, algunas de estas familias se quedaron para siempre. En ese entonces se movía tanto dinero que había lotes de autos donde podían comprar desde un tractor hasta un Mercedes Benz nuevo. Para entonces ya se habian instalado mas de 17 importantes empresas petroleras extranjeras en la faja de oro compitiendo por llevarse el petroleo, como: La Compañía de Petróleo El Águila, (Ahora London Trust Oil-Shell), Mexican Petroleum Company of California (ahora Chevron-Texaco) con sus tres subsidiarias: Huasteca Petroleum Company, Tamiahua Petroleum Company, Tuxpan Petroleum Company; Pierce Oil Company, subsidiaria de Standard Oil Company (ahora Exxon-Mobil); Californian Standard Oil Co. de México; Compañía Petrolera Agwi, SA., Penn Mex Fuel Oil Company (ahora Penzoil); Stanford y Compañía Sucrs. Richmond Petroleum Company of Mexico , ahora (ARCO); Compañía Exploradora de Petróleo la Imperial SA., Compañía de Gas y Combustible Imperio y Empresas; Mexican Sinclair Petroleum Corporation, sigue siendo Sinclair Oil; Consolidated Oil Companies of Mexico SA, Sabalo Transportation Company; y la Mexican Gulf Petroleum Company (luego llamada Gulf). Todas explotando a los obreros mexicanos con salarios miserables y nulas o pésimas condiciones de trabajo.

 
 
 

Los presentimientos de éxito de Doheny pronto se hicieron realidad la mañana del día 10 de Febrero de 1916 con el Pozo Cerro Azul No. 4, cuya producción se estimó en 80 millones de barriles. Los pozos productores de petróleo fueron muchos, pero sin duda, uno de los pozos más espectaculares en la historia petrolera, no sólo de México sino del mundo fue precisamente nuestro Pozo 4 y la gloria de localizar este pozo fue por parte del geólogo mexicano Ezequiel Ordóñez y desde esa época hasta la actualidad sigue siendo considerado uno de los pozos de mayor producción en la historia mundial. Una vez que la barrena golpeo una bolsa de gas, la presión de este gas arrojó fuera el petróleo crudo. La primera emisión de gas se dio en la noche del 10 de febrero de 1916 arrojando fuera con su fuerza todo el equipo de perforación. El ruido de gas podría oírse hasta el campamento de El Águila en la población de Naranjos, a 21 Km. de Cerro Azul. Después de siete horas, la potente fuente de gas transparente se convirtió en petróleo crudo. El chorro de petróleo fue brutal durante nueve días elevándose 300 metros por los cielos. Se estaban explotando 200,000 barriles por día. Cuando lograron poner una válvula encima del pozo se desvió el crudo en una tubería, que tenia que aguantar una presión de 1,035 libras por pulgada. Aparte de su cantidad de petróleo este pozo hizo historia en el mundo por el hecho de ser el pozo más productivo a un nivel tan poco profundo. El Cerro Azul No. 4 convirtió a Doheny en el productor y exportador de petróleo mas grande del mundo y Mr. Doheny se encargo de llevarse a su país nuestras riquezas, valiéndose de mentiras, engaños y abusos. La explotación del petróleo continuó por años en forma irracional, con actos de piratería en contra de nuestras familias. La fortuna que estaba haciendo Doheny solo era comparada con la del magnate Rockefeller. El pueblo vivía cómodo y tranquilo en su mayoría, pero la riqueza de nuestras tierras se iba en forma indiscriminada al extranjero. En todas las regiones petroleras del país la situación era la misma. Se llegó al límite de la paciencia y los obreros mexicanos iniciaron un movimiento nacional de resistencia al mal trato y a la falta de garantías de supervivencia. El entonces presidente de nuestra nación los apoyo y se culminó con la nacionalización de algo que por ley nos pertenecía: El Petróleo.

 
 
 
 
 

En esta foto (vestido de negro) podemos ver al Geólogo mexicano Ezequiel Ordóñez que gracias a sus conocimientos descubrió el famoso Pozo N.4 de Cerro Azul.

 
 
     

  Muchos fueron los pozos en la Faja De Oro que hicieron historia principalmente por su enorme producción pero también hubo algún otro como el Dos Bocas que se les recuerda por su tragedia. Aquí la historia completa del Dos Bocas.  
 
  Talleres Industriales, 1950  
   
     
  Campo 1º de Mayo, en Mayo de 1952 (Ahora esta el sindicato de la sec.13 y Súper Alan)  
   
     
  Hospital de PEMEX, Cerro Azul, Ver. 1950  
   
     
  Colonia "La Curva" a inicios del siglo pasado  
   
     
  El heroico cuerpo de bomberos de Cerro Azul en los años cincuentas.  
   
     
 

El presidente Lázaro Cárdenas, expidió el siguiente decreto:

“Se declaran expropiados por causa de utilidad pública y a favor de la nación, la maquinaria, instalaciones, edificios, oleoductos, refinerías, tanques de almacenamiento, vías de comunicación, carros-tanque, estaciones de distribución, embarcaciones y todos los demás bienes muebles e inmuebles de propiedad de las empresas extranjeras”. Dos meses después de la expropiación, el presidente Lázaro Cárdenas en compañía de un grupo de colaboradores planeó la reorganización de la nueva industria petrolera. Fue así como el 7 de junio de 1938 se creó la empresa Petróleos Mexicanos. PEMEX, que era La nueva administración emprendió la reparación de plantas refinadoras y tubería, pintó las estaciones de servicio, adquirió las unidades de transporte y rebajó los precios de los productos para el consumidor nacional.
 
 
  Hace ya mas de 90 años que broto nuestro mundialmente famoso pozo Cerro Azul  No.4 con una producción acumulada de 104,132,388,317,113 de barriles hasta el año 2000. Después vinieron muchos otros pozos, pero ninguno tan impresionante como el N.4.  
   
 
  En 1963 Cerro Azul se convierte en municipio.
Presidentes Municipales de Cerro Azul, Ver:

Aniceto Castillo Vázquez (1964-1967)
Dr. Gabriel Osorio Cardenote (1967-1970)
Prof. Catarino Guzmán Alarcón (1970-1973)
José Luis Sánchez Segura (1973-1976)
Arnulfo Román Calderón (1976-1979)
David Alejandre Zaleta (1979-1982)
Isidoro Olvera Gavidia (1982-1985)
Francisco Olazarán Hernández (1985-1988)
José Luis Sánchez Segura (1988-1991)
Adrián Pérez Vázquez (1991-1994)
Lic. Juan Gómez Gómez (1994-1997)
CP. Carlos Michel Pulido (1997-2000)
Ariel Viniegra Mújica (2000-2003)
Bruno Vera Casanova (2004-2007)
Reynaldo Mora Nuñez (Actual)

En 1983 Cerro Azul, Ver. deja de ser solo una cabecera municipal y obtiene la categoría de Ciudad.

 
 
 
   
     
   
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